La caída de Nina

Soy reservada, siempre lo fui. Puedo hablar con alguien nuevo y mantener una conversación, siempre y cuando sea alguien que me haga sentir a gusto. Si no te conozco y encima no me caíste bien a la primera, cagamos. Sin embargo, una vez que entramos en confianza: ahí vamos, puedo ser el ser más confianzudo del universo… Hasta ahí. Nunca termino de abrirme del todo; no importa cuánto nos conozcamos, quién seas ni cuántas ganas te tenga, nunca voy a abrirme del todo. Y de ser tan real, ya casi que se convirtió en mi slogan.

Hoy paso mis días laburando para fomentar toda la mierda que mueve el capitalismo. No, no soy comunista ni socialista. No, no soy pesimista. Tampoco soy optimista… Soy yo. Vivo la vida que quise en mi adolescencia, pero no soy feliz con ella. ¿Por qué? ¿Uno odia en lo que se convierte, o el odio es lo que convierte? ¿Uno realmente odia lo que es? ¿U odia a los que le digan que ser como es no está tan bien?

Paré. Mientras escribía, Green Day sonaba de fondo. Una canción del último disco me hizo dar cuenta de que nunca había escrito nada sobre su último show en el país. ¿Cómo no había escrito nunca nada sobre Green Day? ¡Si los esperé por tanto tiempo! Demasiado. Con todo lo que me habían hecho sentir, ¿cómo no había escrito nada de ellos? Si fueron tanto para mí por tanto tiempo… Cerré todo y me puse a pensar en qué podría decir.

Es increíble cómo se pueden mezclar tantas cosas en una sola persona. Nostalgia y miedo al pasado, juventud y cordura, vejez e ignorancia.

Dejé todo. Mi vida pasó a concentrarse dentro de las 4 paredes de mi cuarto, mi pila de CDs, un par de videos en una computadora y WiFi.

Aprendí de cine, aprendí de música, eventualmente aprendí de series gracias al insomnio. ¿Era insomnio o era mi miedo a quedarme dormida? ¿Era la pesadilla de despertar? Era el sueño de estar viva, de tener una vida.

Volver a ver las cosas con otros ojos. Hacer un análisis de las fotos para encontrar algo que se nos haya pasado, que no hayamos tenido en cuenta. Fragmentos por temporadas que reviven para que no descanse. Mucho que cambió pero detalles que se mantienen.

Mi amor por las noches y el frío. La pasión por los mismos videos que reproduje una y otra vez.

1, 2, 3, 4… 7 segundos, y tuve que largar el aire. Me prendí un porro para relajarme y poder escribir. Y cada tanto se necesita un poco de inspiración también. Fumo desde hace mucho, y desde mucho antes me interesa. Creo que me enteré que existía previo a saber que existía Green Day. Siempre me interesó el porro, y cuando lo pude probar, lo hice. Me parece algo fascinante.

Me gustan el color negro, el delineado grueso y llevar borcegos en los pies. Me río con las comedias y los thrillers me asustan, no soy tan rara. Soy feminista. Tengo que ser feminista; por mí, por mi historia, por todo lo que viví: mi vida fue mi guía. Raro, encontrar lo que te guía dentro de tu propia historia. Pensarlo así, como una vista hacia atrás y caminar hacia el otro lado, permite avanzar mejor. Uno siempre busca la respuesta afuera, pero puede que esté adentro, aunque todavía no hayamos aprendido a verla.

Te caen noticias horribles de imprevisto, que te descolocan, te cambian la vida. No podés seguir igual, tenés que hacer algo. Tenés que moverte para que todo siga girando. Si parás, perdés. Casa, amigos, parejas, mascotas, todo se fue en un abrir y cerrar de ojos.

Nunca antes había entendido el significado de “un abrir y cerrar de ojos”, ¿por qué abrirlos y cerrarlos, en ese orden, por qué no “cerrar y abrir”? Porque abrimos los ojos al nacer y los cerramos al morir. Un abrir y cerrar de ojos es una vida.

Mucha mierda me tuve que fumar a lo largo de mi infancia y adolescencia. Ahora también me la fumo, pero desde lejos, desde afuera. Hubo veces en las que temí por la vida de mi mamá, otras por la mía, otras por las de mi hermano, otras por la de mi papá. Otras por nadie.
Ya ni siquiera podría identificar las veces que grité, tapándome los oídos, lo más fuerte que me daba la garganta. Ya no podría contar cuántas fueron las veces en que vi a un policía, o las que intenté llamar a una ambulancia.
Ya ni me acuerdo la cantidad de veces que fui fugitiva. La cantidad de veces que dudé de las causas.

Nena, como te abrazaría hoy si te tuviera enfrente. Qué mal que la pasaste, esa no es vida para una piba. Y nunca lo pude hablar. Sigo sintiendo vergüenza por esto. Hablar del tema no es fácil. Hablarlo es volverlo a vivir una y otra vez, es que vuelva a suceder, y queremos que se reprima al máximo para nunca más tener que verlo, pero así se genera una mancha que se esparce para que le prestemos atención y no se cansa hasta conseguirlo. Algunos recuerdos son demasiado nocivos y guardarlos solo nos intoxica.

Se volvieron las 4 de la mañana y decidí que lo mejor era dormir. Me desperté el domingo a las 12. Me hice un café y escuché la radio. No importa la hora que sea, cuando me despierto tengo que desayunar. Afuera, el día es nublado y frío. No tengo ganas de salir, pero tampoco tengo ganas de quedarme adentro.

Decidí salir a caminar por el barrio, después de ponerme lo primero que encontré. Donde vivo la gente se viste bien hasta para ir a comprar pan, pero yo me mantengo fiel a mis orígenes del conurbano y me visto como se me da la gana. Cuanto más cómoda pueda estar el fin de semana, mejor.

No había mucho para ver, como dije, hacía frío y el cielo estaba invadido por nubes, pero di un par de vueltas por ahí, me compré algo para comer y volví a mi casa. Mi gata me recibió como si no me viera hace meses. Qué graciosa que es.

Prendí la tele que, como siempre, me aburrió. Me volví a dormir. Me desperté cuando el sol ya estaba por caer.

Perdemos los días en eternos desperdicios del tiempo. Odiamos lo que hacemos, pero estamos demasiado cansados para cambiarlo. Espero algún día lograrlo, espero encontrar algo que me de sentido. Espero algún día cruzarme con la respuesta a esto que ocupa la mitad de mis pensamientos. Quiero despertarme para encontrar lo que me apasiona, y para lo que soy buena. Quiero encontrar algo que haga que mi vida empiece de nuevo.

Por Melina Belén

I write, compose, communicate, create, register, record, produce, film, edit and speak. And whatever other synonyms you'll like to use.

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